Mi receta de sofrito

Nunca he sido de esas mujeres que pasa mucho trabajo en la cocina.  Disfruto cocinar, pero si algo ya viene hecho y es bueno, no veo por qué hay que pasar trabajo.  Por ejemplo, de milagro ablando habichuelas y nunca en mi vida pensé hacer sofrito, hasta que me mudé a Kentucky y me vi en la necesidad.

En Puerto Rico yo compraba el sofrito hecho, mi favorito era el del Chef Campis, pero aquí, como se podrán imaginar, no existe nada de eso; así que me tuve que dar a la tarea de inventar.  Lo primero que hice fue comprar el food processor y lo segundo hacer un sofrito picante digno de un dip de Tijuana’s, comible solamente después de varias margaritas; usé los pimientos que no eran y  usé demasiados.  Mi próximo intento resultó un poco mejor y no estaba nada picante porque se me olvidó comprar pimiento… La tercera vez que traté, di en el clavo.

Para empezar, aquí no hay recao, así que hay que sustituirlo por cilantro y tampoco hay ají dulce, pero creo que el pimiento que escogí juega con el sabor.  Estoy segura de que hay versiones mejores, yo no soy la más cocinera (y soy medio vaga para estas cosas), pero aquí les comparto mi combinación mágica.

Compro dos manojos grandes de cilantro, cebolla, ajo y dos pimientos verdes, de los que usamos en Puerto Rico para hacer pimiento relleno.  Divido el cilantro en cuatro partes y pongo una parte en el food processor.  A eso le echo una cebolla y media o dos, cuatro o cinco dientes de ajos y medio pimiento.  Lo trituro todo y listo.  Repito el proceso con los otros tres manojos de cilantro para tener bastante sofrito y  para que no me coja candela el food processor trantando de hacerlo todo a la misma vez.  Lleno un mason jar, lo guardo en mi nevera y el resto lo congelo en zip locks.

Espero haber ayudado a alguién en alguna parte del mundo.  🙂

Sofrito by Isol Fernandez

 

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