La pérdida de la “puertorriqueñidad”

Algo muy curioso me sucedió cuando decidí mudarme de Puerto Rico. Muchos amigos sí me desearon éxito, me felicitaron y hasta me ayudaron en el proceso, otros se quedaron en mute y por otro lado algunos me llamaron traidora, me acusaron de “rajarme” o empezaron a hablarme negativo de la vida en el mainland (¡Ja’ vete a pasar trabajo en inglés!).

Lo que más me llamó la atención fue, que a mi sentir, me quitaron la “puertorriqueñidad”.  Sentí que perdí el derecho a hablar de Puerto Rico a menos que fuera porque lo extrañaba o para decir que como Puerto Rico no hay otro lugar en este planeta.  Ya no podía comentar en las redes sociales, como lo había hecho siempre, sobre las situaciones reales de Puerto Rico. Si compartía algo relacionado al crimen o a la crisis económica, recibía respuestas como “nena ya tú te fuiste, déjanos tranquilos”, “siempre es lo mismo, se van de Puerto Rico a hablar pestes de su país” y otras líneas similares.

Otra cosa que noté, fue que poner fotos de mi nuevo hogar le resultaba ofensivo a alguna gente. Cuando me mudé a Kentucky estaba impresionada con la belleza de los paisajes y atardeceres.  Kentucky es bien montañoso, las vistas son impresionantes, tiene mucha vegetación y para colmo llegué en otoño que es una belleza…  y ni hablar de los venados, conejos, tortugas, zorrillos y hasta pavos que uno llega a ver en la calle. Me volví loca tomando fotos y compartiéndolas en Facebook.  Algunos de mis amigos disfrutaban de las fotos y comentaban, pero a otros parecía no le gustaban mucho.  Sus respuestas eran “¡nada como mi Isla!”, “¡yo soy como el coquí y aquí moriré!” y así por el estilo.  Y yo por acá pensando, “¿y esta parte?”, es como si sintieran que cualquier cariño hacia otro lugar que no sea Puerto Rico es un ataque directo a la Isla.  ¡Me llegué a sentir hasta infiel!

De ahí pasé a otra etapa, no me duró mucho, pero fue la de pensar tres veces las cosas antes de escribir o comentar algo relacionado a Puerto Rico o a Kentucky.  Empecé a limitarme para no tocarle el “botón” a nadie, porque sí, hay un “botón”, quizás no lo tiene todo el mundo, pero sí existe y el feeling que deja es que a algunos les molesta que uno elija irse.  Esto quedó bien claro con el post de #yosimequito.  La gente se ha matado escribiendo cosas de mí que no son ni ciertas (cuponera, irresponsable, cobarde, pitiyanqui), pero lo más curioso es que me han acusado de ser una cubana que se “chupó” a la Isla y luego se fue, ya no soy ni puertorriqueña. Cosas veredes…

Con el tiempo dejé de estar restringiéndome y seguí escribiendo lo que sentía, con todo y las repercusiones.  No saben las grandes discusiones que se han formado por este “botón” y este tema entre mis amigos de Facebook.  El punto es que irme de Puerto Rico no significa que me olvidé de mi tierra.  Sigo leyendo, sigo mirando, me siguen dando coraje y lástima las cosas que pasan, me sigo preocupando y lamentablemente, me sigo dando cuenta de que tomé una excelente decisión al mudarme y que lo hice a tiempo.

He leído en varios lugares algo que también me han dicho a mí: “se van de Puerto Rico a hablar mal de la Isla”.  ¡Eso es algo tan falso!  Yo no hablo mal de Puerto Rico, yo ni hablo de Puerto Rico.  Hablo si me preguntan de donde soy por mi obvio acento y mi look no “kentoqueño”, that’s it.  No ando con la bandera de Puerto Rico enganchada en el carro ni con una de esas boinas tan pintorescas que estuvieron de moda, nunca lo hice y no lo haré, no me siento en la necesidad de hacer nada de eso.  Por otro lado, si me preguntan por qué me fui, digo la verdad.  Y la verdad no es otra que ésta: Puerto Rico está atravesando por una terrible crisis económica (entre otras) que ha hecho que muchas personas hayan abandonado la Isla.   Si eso es hablar mal de Puerto Rico, pues yo estaré loca, pero para mí es decir la verdad.

La realidad es que hay un mundo enorme acá afuera,  diferente, lleno de personas diversas y muy hermoso también. Yo creo que la vida hay que vivirla a plenitud y esta experiencia para mí, que al principio fue dificil porque es un proceso fuerte (de esto hablaré más adelante) se ha convertido en una aventura increíble llena de variedad de experiencias e infinitas oportunidades.

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