Florida… entre patos y puentes

Mi primera parada aquel 21 de diciembre del 2014 fue en Broward County.  Empezamos por Fort Lauderdale. Kentucky siempre fue una opción, pero decidimos irnos a Florida ya que la mayor parte de nuestra familia vive allí.

Antes que nada, si usted se muda a Florida y ve letreros que dicen “PLEASE DO NOT FEED THE DUCKS“, haga caso.  Primero, es ilegal en la mayoría de los condados y segundo, no hay un animal que tenga mejor memoria que el pato.  Usted les da un pedacito de comida un día y jamás saldrán de su casa, nunca lo olvidarán. Lo verán llegando en carro  y saldrán corriendo detrás de usted.  Además, parece que les cuentan a todos los demás patos que usted da comida y su casa se convertirá dentro de poco en patolandia.  Y las patas paren, y paren muchos patitos y lo patos no son muy pulcros a la hora de hacer sus necesidades.  Yo aprendí mi lección y jamás volveré a darle comida a un pato.

Los primeros días en Florida yo me sentía de vacaciones, juraba que estaba de pasadía, todo era bello, lindo y precioso. Estábamos en plenas navidades y todo era nuevo para mí.  Luego, pasa el jolgorio de las navidades y empiezan los días de verdad.  Empieza la búsqueda de trabajo, hay que comprar un carro y hay que ponerle seguro al carro, necesitamos plan médico, matricular a la nena en la escuela… y uno se va dando cuenta que la cosa va en serio.  Ahí fue que me dio el “yeyo“.  Creo que lloré los primeros seis meses todas las noches.  Si entraba a Facebook y alguien había puesto una foto suya, Medalla en mano y  por dar un ejemplo, en la playa de Rincón, se me estrujaba el pecho, era una cosa violenta, aunque la realidad fuera que yo no había ido a Rincón como en cinco años.  Así me pasaba con las fotos de Culebra, de Vieques, de Ocean, yo a moco suelto en mi casa extrañando cosas que rara vez disfrutaba. Hasta que me dije Isol, pero como es que estás extrañando todo lo que nunca hacías…  ¿La vida diaria?  ¿El lío diario lo extrañas?  Y la respuesta fue no. Para nada extrañaba una semana entera en Puerto Rico.  Moverse en Puerto Rico es pesado, es difícil.  A mí me costaba mucho, desde los tapones, hasta salir a almorzar o hacer una compra en el supermercado.  Yo prefería hacer la compra un viernes tarde en la noche y cansada, antes que pasarme medio sábado en un supermercado abarrotado.  Con el pasar del tiempo, dejé de extrañar y empecé a disfrutarme mi nueva vida.  Creo que extrañar al principio es un proceso normal para todos.

Otra cosa que no me gustó de Florida son sus bellas carreteras y sus preciosos  interchanges.   La pesadilla comenzó cuando con el alma llena de felicidad y aventura decido ir a Miami con mi hija  y el GPS entiende que la mejor manera de llegar a casa de mi hermana era subiéndome en el tercer nivel de los Golden Glades, tremenda hazaña para mí que no he cruzado ni el puente de Naranjito.  Solo recuerdo que le dije a Alejandra “¿YO ME TENGO QUE SUBIR AHI?”  Y claro, me subí, me cogió desprevenida.   Luego de eso no recuerdo más nada hasta que me paré en la siguiente salida y me estacioné.  Me bajé del carro hiperventilando y con las piernas temblándome.  Ese día juré que jamás cogería un puente de esos; y como soy mujer de palabra, así lo hice por ocho meses, me convertí en la mujer de las marginales. Después de ese incidente jamás volví a Miami sola y jamás cogí una avenida.  Tenía los settings del GPS en avoid highways siempre.

Sobre el sur de la Florida puedo decir que no es para mí.  Lo único que me gustaba era tener a mi familia cerca y poder verla a menudo, pero no es para mí, y no se lo recomiendo a nadie que esté buscando un lugar para echar para adelante o vivir más tranquilo que en Puerto Rico.  El costo de vida en Florida es alto, las oportunidades de empleo son bastantes pero hay más competencia; hay más latinos bilingües y preparados.  La vida en Florida (al menos en el sur) es fuerte.  Hay mucha gente, muchos tapones, recuerdo haberle dicho a mi esposo, “para esto, vuelvo a Puerto Rico”.   Yo estaba buscando más tranquilidad, más american life y sobre todo, algo bien diferente a Puerto Rico.  Por eso (entre otras razones que no vienen al caso), después de nueve meses y casi a punto de alquilar un nuevo apartamento y cuando ya yo había conseguido un buen trabajo, decidimos dejarlo todo y manejar 18 horas hasta London, Kentucky.  Ha sido la mejor decisión que tomamos.

Leo artículos y comentarios de gente diciendo “me fui a Florida y me fue mal”.   Señor o señora, si usted se va a Florida sin un trabajo seguro que pague bien, a usted le va a ir mal.  Florida es caro.  Investigue antes de irse de Puerto Rico.  Consiga un buen trabajo, con $15 la hora usted va a pasar hambre en Florida.  En Florida la renta promedio es de $1,500, y si tiene hijos y quiere que vayan a una escuela buena, va a tener que pagar una buena renta.

Por otro lado, usted le va a tener que poner seguro a su carro, y no van a ser $99 al año.  Esto es requisito en todos los estados pero Florida es más caro que por ejemplo, Kentucky.  Así que a lo que paga de carro súmele alrededor de $200, pues como no lleva un año en el estado, va a pagar más.  Y si su carro es un lease, prepárese, yo pagaba en Florida casi $300 por el mío.  También, usted va a  necesitar tener un plan médico, por ley.  Si no tiene plan médico cuando llene sus taxes lo van a penalizar, y los planes médicos, hasta los que ofrecen los patronos (con excepción de un amigo que dice que su patrono le paga todo)  son caros. A esto agréguele luz, agua, compra.  Florida es un estado con un alto costo de vida.

Si usted está considerando mudarse de Puerto Rico, investigue.  En el internet hay mucha información, hay páginas que describen con bastante exactitud el costo de vida en cada estado y las oportunidades que existen.  Busque, no se tiré como los locos, porque si se tira como los locos y le va mal, no es culpa del estado al que usted se fue ni de los Estados Unidos, es su culpa por no prepararse.

 

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