March 5, 2016

Sobre mí

Soy una puertorriqueña hija de inmigrantes cubanos que llegaron a Puerto Rico en la época de los  60 y que hicieron de la Isla su patria. En Puerto Rico nacimos todos mis hermanos y yo, que desde chiquita, me caractericé por ser la “patriota” de la casa.

A principios del 2000 y por motivos diversos, mi familia comienza a mudarse al estado de Florida, algo a lo que me negué rotundamente pues no concebía vivir en ningún otro lugar que no fuera Puerto Rico.

Debido a la crisis económica (entre otras) que está viviendo el país, me pasaron muchas cosas  y aún así me negaba a recoger mis bártulos e irme. Cuando me preguntaban por qué no me iba siempre contestaba “alguien se tiene que quedar luchando por la patria.”

En el verano de 2014 por varias razones, entre ellas la de más peso fue la oportunidad de progresar, mi esposo y yo decidimos que era el momento de irnos. Y en diciembre 21 sucedió lo que nunca imaginé, me monté en aquel avión con mi esposo y mis dos gatos (mi hija se quedó con su papá a despedir el año) y desde aquella pequeña ventana y con miles de sentimientos encontrados, me despedí de mi tierra rumbo a Fort Lauderdale (vestida como si fuera para Minnesota, por poco me da algo cuando llegué).

Y es ahí cuando comienza mi historia como una puertorriqueña en la diáspora, historia que tiene desde patos y puentes hasta venados y lágrimas…

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